| Aspectos Relevantes |
La senadora expone que, hace 108 años, se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el máximo ordenamiento que nos rige actualmente y que reformó a su antecesora de 1857. El documento que formalmente puso fin al proceso revolucionario. Su importancia no es menor, es el fundamento político y social de la Nación. Se trata de una Constitución producto de la lucha histórica y reflejo del amplio debate entre los congresistas de 1917, destacando de manera prominente la institución de los derechos sociales, incluso, autores en la materia aseveran que se trató de un ordenamiento que dio origen al constitucionalismo social.
A más de un siglo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha sufrido 271 reformas, producto de la imperiosa tarea legislativa de adecuar al máximo ordenamiento a nuestros tiempos. Y efectivamente, el México de 1917 no es el mismo al del presente. No obstante, a 108 años de su promulgación, debemos celebrar las modificaciones que se dieron justamente en el primer periodo ordinario del primer año de ejercicio de la LXVI Legislatura. Un periodo legislativo en el que destacó el compromiso del Congreso de la Unión con el pueblo de México.
Destaca la transformación y democratización del Poder Judicial de la Federación; la integración de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional para fortalecer la Estrategia Nacional de Seguridad Pública para la construcción de la paz; el pleno reconocimiento de los derechos de nuestros pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos; la recuperación de las vías ferroviarias para que el Estado Mexicano preste el servicio de transporte de pasajeros así como la reconfiguración de las empresas públicas del Estado. De igual forma, el establecimiento de la inimpugnabilidad de las adiciones o reformas a la Constitución, la llamada supremacía constitucional por la que resultan improcedentes las controversias o acciones de inconstitucionalidad que tengan por objeto controvertir sus adiciones o reformas.
Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó una de las más nobles reformas para la institución de la igualdad sustantiva, la perspectiva de género, el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y la erradicación de la brecha salarial por razones de género. El bienestar y la justicia social también han sido protagonistas, con la instauración de las pensiones para las personas adultas mayores y para las personas con discapacidad como derechos constitucionales, así como los apoyos para las personas productoras del campo. Igualmente, con el establecimiento del derecho a la vivienda digna para las personas trabajadoras, dando pie a un sistema de vivienda con orientación social. Cabe destacar la reforma en materia de protección y cuidado animal, la cual refleja una visión avanzada para el trato adecuado y conservación de los animales. Asimismo, la reforma en materia en materia de simplificación orgánica resultó un parteaguas en materia de administración pública, pues se ajustaron las estructuras orgánicas con la extinción de siete órganos autónomos, conforme a los principios de racionalidad y austeridad republicana, eliminando todo tipo de duplicidades funcionales u organizacionales, atendiendo a las necesidades de mejora y modernización de la gestión pública. Por último, las reformas en materia de prisión preventiva oficiosa, de seguridad pública y de protección a la salud, atienden una situación fundamental para el pueblo, abonando a la instauración de la paz y tranquilidad de las familias mexicanas. |